Durante siglos, el DeQi ha sido
descrito en la práctica clínica como una sensación característica asociada a la
inserción de la aguja: pesadez, distensión, irradiación o corriente que se desplaza
a lo largo del trayecto del meridiano. Para la Medicina Tradicional China, esta
percepción indica que el Qi ha sido movilizado de forma eficaz.
Durante mucho tiempo, esta descripción fue interpretada como un fenómeno
subjetivo o meramente sensorial. Sin embargo, la investigación reciente
comienza a ofrecer una hipótesis fisiológica concreta: el DeQi podría
corresponder a una onda bioeléctrica real que se propaga a través del líquido
intersticial (ISF).
El líquido intersticial: una red
organizada
El líquido intersticial no es un espacio amorfo entre células. Estudios
liderados por Li Hongyi y su equipo han demostrado que el ISF circula por rutas
organizadas que incluyen planos fasciales, adventicia vascular, trayectos
perineurales y tejido conjuntivo profundo.
Estas rutas no siguen exactamente el trayecto de nervios o vasos clásicos, pero
conectan extremidades con órganos profundos como el corazón, los pulmones y el
mediastino.
Un dato especialmente relevante para la acupuntura es que estas rutas parecen
originarse o concentrarse en zonas correspondientes a acupuntos, lo que sugiere
que estos puntos funcionan como nodos funcionales de intercambio mecánico y
eléctrico.
La aguja y la onda de potencial
negativo
En 2025, Wang J.-Y. y colaboradores propusieron que la inserción de la aguja
genera una onda de potencial negativo que viaja a través del líquido
intersticial siguiendo estas rutas organizadas.
Según esta hipótesis, la estimulación acupuntural no actuaría únicamente por
vía nerviosa, sino también mediante la transmisión de señales eléctricas a
través de un medio hidráulico continuo.
Esta perspectiva permite comprender por qué la respuesta puede sentirse a
distancia del punto de inserción y por qué algunos pacientes describen una
irradiación que coincide con el trayecto clásico del meridiano.
El Sanjiao y el “camino del agua”
Los textos clásicos describen el Sanjiao como el “camino del agua”, responsable
de la circulación y distribución de los líquidos en el organismo. No se definía
como un órgano sólido, sino como una función dinámica de paso y comunicación.
Si el líquido intersticial constituye una red organizada que conecta regiones
superficiales y profundas del cuerpo, el paralelismo resulta evidente: el ISF
sería el medio físico, el Sanjiao describiría su función reguladora y el DeQi
sería la percepción clínica del movimiento inducido en esa red.
Lo que la Medicina China denominó Qi desplazándose por un meridiano podría
interpretarse hoy, desde la biología contemporánea, como una señal bioeléctrica
transmitida por una red hidráulica corporal real.
Cambia la terminología. Cambia la tecnología. La intuición clínica clásica
permanece coherente con los hallazgos actuales.
Referencia:
Wang J.-Y. et al. (2025). Acupuncture Action Due to Waves of Negative Potential
Travelling in Interstitial Fluid. Preprints.org.


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